Los 7 enanitos de la transformación digital

 

[Todos somos mitad hijos de Dios, mitad hijos de puta]

 

No sé si el tamaño importa, pero las personas sí. Lo cambian todo, de hecho.

En esta época de transformación digital, es habitual leer que o formas parte del cambio o te quedarás fuera. Es cierto, pero no es lo más preocupante. Si tu decisión es quedarte fuera, tú asumirás las consecuencias; nada nuevo bajo el sol. El problema es cuando que tú te quedes fuera hace que tu organización también.

Tras varios años en empresa pública y privada, de labor externa de consultoría y de trabajador por cuenta ajena, he desarrollado mi propia estrategia para detectar de forma rápida a quién tengo enfrente y encontrar así la mejor manera de trabajar con él. A esta metodología informal y sin base empírica la llamo LOS 7 ENANITOS DE LA TRANSFORMACIÓN DIGITAL.

 

1. El disruptivo

Creativo, con muchas ideas y gran capacidad para abrir mil líneas de discusión y/o de proyectos nuevos.

  • A favor: es un motor siempre en marcha.
  • En contra: ¿foco, qué foco? Además, necesita profesionales que le complementen en la ejecución. Experto en arrancar proyectos que no lleva hasta el final.

 

2. El miedoso

Todo son barreras para él.

  • A favor: aporta prudencia; bien, cuatro ojos ven más que dos. Tiene el don de la humildad.
  • En contra: lo ralentiza todo y hace que el de enfrente sienta que asume el doble de riesgo y, por lo tanto, de responsabilidad.

 

3. El listillo

Va de que sabe de todo. En realidad, sólo aparenta lo que ni siquiera entiende.

  • A favor: nada.
  • En contra: todo. Habla mucho, pero ni trabaja ni deja trabajar. Si ostenta un cargo directivo, pesadilla.

 

4. El taxista

Piensa que el diablo se esconde detrás de cada cambio. Es víctima del miedo a lo desconocido en general y a dejar de existir en particular.

  • A favor: tener a uno enfrente te enseña a argumentar mejor y a tener que definir muy bien el valor añadido de tus propuestas, porque ya sabes de antemano que va a poner el grito en el cielo. Es como ese profesor agrio que te amargó la existencia, pero te obligó a sacar lo mejor de ti.
  • En contra: conflictivo, boicoteador y generador natural de burocracia.

 

5. El a mí no me líes

La Administración Pública está llena. No tiene interés ninguno en mejorar ni necesita que le valoren; con que no le molesten tiene suficiente.

  • A favor: intenta pasar tan desapercibido que no te va a molestar en tu intención de hacer cambios. Si tiene clara su función y sabe que no le van a caer marrones, responderá.
  • En contra: no sabe jugar en equipo ni aportará complicidad. Cuando llegue el momento de dar la talla, hará la del avestruz.

 

6. El blablablá

Tiene buena intención y sabe de lo que habla, pero pega tales chapas al exponer sus ideas que pierde credibilidad en lo que dice.

  • A favor: es un buen profesional que, si encuentra motivación en un proyecto, se implicará.
  • En contra: está frustrado porque no entiende por qué no consigue ser líder con lo mucho que sabe. Aún no ha entendido que la gente se aburre y prefiere no preguntarle cosas para evitar respuestas de media hora. Le cuesta aterrizar e ir a lo concreto. Necesita urgentemente un curso de formación para no ser rollero. 😉

 

7. El ejecutor

Este es el complemento perfecto del disruptor. Sabe lo que tiene que hacer y va a por ello.

  • A favor: bueno planificando, coordinando y ejecutando. Buen compañero de equipo. Comprometido y resolutivo.
  • En contra: demasiado exigente, cabezota y pepito grillo del disruptivo.

 

Dicho esto… no creo que, en general, seamos cien por cien un perfil. Seremos mixtos, habrá distintos porcentajes o, como decía Fritz Perls, todos somos mitad hijos de Dios, mitad hijos de puta. La reflexión es cuál predomina en ti y hacia cuál te quieres acercar para ser un profesional que aporte valor a una organización del siglo XXI.

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